Un decir para encarnar un pensar





un decir para encarnar un pensar

 

Por John Jairo Cuevas Mejía


la ilación de un pensar que se sustrae a los dominios del nombre del Padre que hace época —o hace la época—, y que en ese sustraerse abre un tajo en sus semblantes, es reducida con frecuencia por Jerarquías[1] a simple ruido, así justifica negarla/invalidarla/desconocerla/no asumir las consecuencias del acontecimiento de su enunciación. en oposición a estas pedagogías de la crueldad que Jerarquías en lo ordinario soliloquia en atriles casi al modo de púlpitos —cámara de ecos en la que resuena lo ominoso que Paul Celan captara en sus versos: «la muerte es un maestro […] su ojo es azul»—, elucido diez proposiciones de carácter estratégico en las que indico coordenadas para un pensar que acoja la política inscripta en el decir de Natalia Escobar[2]

para materializarlo opero entre pliegues de sujeciones gramaticales/ encarcelamientos semánticos/ en procura de provocar, conjetural, siempre lo más conjetural que se pueda, fisuras/dislocaciones en el orden de lo que hace semblante y se presenta como normalización/ un emplazar prosodias del deseo que irrumpan como destellar/resonancias de lo nuevo/ continuidades que se fracturan para que advenga un pensar en nombre propio

cierro con un envío en tono poético. mediante la condensación me arrojo al uso materialista de la metáfora «profanaciones» en la que conjuro trepidan estas diez proposiciones y derivo como anudamiento una práctica y el sujeto que la encarna; esto con el fin de hacer exordio para una pedagogía de la sensibilidad que cifre la erótica de un pensar(nos) como potencia de subalternidades/ plebeyas/ excentricidades en fuga de los nombres del Padre/ de sus tribunales de la Razón/ altares que en journals solo acentúan el goce de aplaudir docilidades:

 

instrucciones para un pensar que no sea habladuría sino un decir en nombre propio


1. intervenir un campo de pensamiento, sus solapadas tensiones, Jerarquías y nombres propios/función de autor

2. problematizar sus emblemas, herencias, linajes y legados simbólicos

3. construir un lugar de enunciación sustraído o fronterizo a las redes de Poder que Jerarquías modula y de las que hace cuerpo institucional que lo subsume todo

4. reflexionar, conceptualizar y disputar los miedos que infectan al cuerpo propio/social, sus modos de sujeción y subjetivación

5. oponer una erótica del concepto a la predominante objetivación fetichizada de la teoría

6. hacer de la escritura una práctica de sí: huir del «se»; abrir jaulas del yo; devenir plural/común

7. eludir cosificaciones objetivantes de lo social que la relación sujeto-objeto agencia como escisión, para en cambio operar como un pensar sostenido en intersubjetivaciones/ prácticas articulatorias

8. anudar prácticas políticas/epistémicas/éticas que dispositivos del Poder y su representante Jerarquías desanudan y segregan

9. politizar las representaciones del espacio (espacio concebido) para elucidar e instituir otros posibles

10. habitar un pensar que acoja, haga común, al espacio de representaciones (espacio vivido), en últimas, un pensar que habite la herida incurable de las territorializaciones

 

envío

un pensar encarnado en un decir


devenir herejes/ practicar herejías/ operar profanaciones

 

ay dilecto Agamben

lectores que te declaran amor sin condiciones

no quieren saber nada de profanaciones

 

prefieren ufanías que encallan/ hacen sedimento/

objetividad sin hueso humano/

pensamiento sin órganos que no mancha ni ensucia nada

 

devenir herejes/ practicar herejías/ operar profanaciones

sobre el cuerpo transitivo del pensar

 


 

[1]como parte de mis pensamientos poéticos, me he propuesto operar/elucidar dos modalidades para representar modos de subjetivación contemporánea: Jerarquías y Horizontalidades. con estos dos modos de subjetivación he buscado nombrar el campo de significación de los antagonismos que siguen haciendo época y que nos posicionan del lado de la dominación o del lado de la subalternidad. me he decantado por Jerarquías en lugar de Verticalidad, en parte, porque la primera hace resonar con mayor fuerza su condición de operador del Poder –sea cual sea su semblante— y que se presenta siempre como encarnación de la autoridad; mientras que me he decidido por Horizontalidades por su resonancia de dirección que comparte con horizonte, así como por su condición espacial que remite a momentos en los que se espacializa la experiencia de la igualdad: una plaza, una marcha, es decir, espacios en los que lo común adviene

 

[2]este escrito emerge de una escucha atenta, y bajo el amparo de la serenidad según su estricto sentido heideggeriano, para nombrar de un otro modo el decir de Natalia Escobar Váquiro que resuena en su conferencia «Élites intelectuales masculinas: el caso de la contaduría pública» del pasado 8 marzo de 2021 con ocasión de la cátedra abierta sobre educación contable, organizada por amigas de la Universidad del Valle y la Pontificia Universidad Javeriana Cali

 

* La imagen fue seleccionada por les editores del blog.

Un pensamiento sobre “Un decir para encarnar un pensar

  1. Claudia Barrios Alvarez dice:

    Muy pertinentes las instrucciones para construir pensamiento propio. Sobre todo a propósito del momento histórico que vivimos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_MXSpanish